martes, 18 de febrero de 2014

Venezuela: próspera, libre y en paz

No soy partidaria de la violencia, ni de los insultos, ni de señalamientos sin argumento alguno, por lo tanto me expreso en los siguientes términos:



Es un momento histórico en nuestro país y todos los sabemos, lo sentimos. A todos nos afecta en menor o mayor grado lo que está sucediendo; no me refiero a los enfrentamientos, rumores y cadenas, sino, al desabastecimiento en todos los rubros, a la inseguridad tanto física como jurídica, a la incertidumbre económica y laboral, a la censura y autocensura de los medios de comunicación, al deterioro e incapacidad de las instituciones del Estado...en otras palabras a la ausencia de un futuro prometedor para la próxima generación.



No necesito estar en un calabozo para sentirme presa, ni estar enferma para sentir paranoia, lamentablemente así nos encontramos en nuestro propio país, encerrados y perturbados, en ocasiones con asfixia por falta de libertad...



La libertad es un derecho humano, al igual que lo es el expresarme si lo considero pertinente; no hay autoridad que me lo impida, porque la libertad comienza en mi fuero interno y desde allí me manifiesto.


Les digo a los estudiantes de hoy, tenía su edad cuando sobreviví al Caracazo y más tarde, presencié dos golpes de estado...y nunca me quedé callada ante los acontecimientos, ni lo haré jamás. 

Entiendo perfectamente por lo que están protestando, por el deterioro del legado que les estamos dejando, por lo tanto los acompaño en la lucha, lo considero mi deber. Venezuela es tuya y mía, y todos la queremos próspera, libre y en paz.


sábado, 14 de septiembre de 2013

Los Colores del Amanecer

Si existe algo hermoso al despertar es el poder presenciar los colores del amanecer.

Es mágico ver la transformación de una intensa oscuridad a unos rayitos de sol sonriente, que iluminan el alma de quien lo presencia.


Esa paleta de colores que se presenta ante nuestro asombro no es más que el milagro de la vida en el planeta, el automatismo de los días tras las noches sin parar.


De un negro profundo va aclarando pausadamente, sin ninguna prisa. Lo acompaña un sonido natural de seres que conviven con el hombre y obsequian en cada amanecer, su canto dulce y melódico, revoloteando alrededor de las ventanas.

Hace su aparición un tenue rosado en el firmamento, jugando con nubes y neblinas. El sol sonríe de nuevo, tímidamente abrazando con sus tenues rayos que se escapan de su esfera.


Y sin que te percates, la luz con su inmenso esplendor se esparce en un pestañar. Los suspiros dan la bienvenida a un hermoso día, con sus colores desde el amanecer...

@yosmarherrera
Fotos: Yosmar Herrera (Desde el BB)

domingo, 1 de septiembre de 2013

Sécate las lágrimas y SONRÍE

Te acaba de empujar porque le diste la espalda en señal de que no te interesa en lo más mínimo sus reproches. Como no haces ni siquiera el intento de voltear, te agarra bruscamente del brazo y hace que quedes de frente a él.

Comienza de nuevo la perorata que no escuchas, porque del asombro no sales, y se apodera de ti un ligero mareo al ver todo tu mundo hecho añicos de nuevo; creías que habías superado el maltrato... pero no, está ahí de nuevo.

Sécate las lágrimas y sonríe, te dices a ti misma. Perder el “glamour” no está en tus venas. No es tu filosofía. Todos a tu alrededor te ven como un objeto en exhibición, <<sécate las lágrimas y sonríe>>, te repites.

A lo lejos logras distinguir insultos repetidos, con gestos incluidos. El mareo no se va, lo debes ignorar. Le pides que se calme, que no hay necesidad de hacer una escena, que tome su avión y resuelva; en tu memoria aparecen resquicios de dolencias psicológicas...<<sécate las lágrimas y sonríe>>.

Vuelves a tomar tus pasos, en serio ¿tenía que suceder de nuevo? Él decide que no viajará, que no se irá “de esa manera”, preguntándote ¿cuándo te ha fallado”?. La pregunta te causa hasta gracia, pero antes de que se vuelva un poco más hostil, prefieres ni siquiera sonreír, solo secas tus lágrimas.

La ceguera  inducida debería ser su especialidad, con mucho de inmadurez, si, ese es él; después de todo quizás la ciega fuiste tu el día que te enamoraste de ese “ser”. Ahora estando allí, vuelves en ti  regresando a tus dolorosos recuerdos,  estando consciente que ese camino no lo recorrerás más nunca en lo que te queda de vida.

Ahora por decisión propia le sonríes a la vida sin importar las lagunas. “Dime, ¿es que acaso no confías en mí?”_ continúa con su monólogo_ mientras no eres la única que le escucha. ¡Dios mío! ¡Que te deje en paz¡ tienes tanto que hacer en este día, y este señor solo desea armar un berrinche, hacerse la víctima y llamar la atención de cualquiera que le guste un espectáculo entre dos ex.

Un escalofrío recorre tu mente al ver su actitud paranoica, al oír la verborrea ilógica, reflejo de su inconformidad con la vida. Las lágrimas no dejan de caer sobre tus mejillas. Las secas y sonríes, evitando recorrer con la mirada lo que te circunda, suficiente con escuchar el cuchicheo de los transeúntes.

Dando tiempo a que “escampe”, te preguntas cuantas mujeres se encontrarán en esa posición incómoda, en donde su palabra no vale nada, en donde su presencia nunca existió, en donde su personalidad vale tanto o menos que un objeto decorativo...<<sécate las lágrimas y sonríe>>, un nudo en la garganta se hace presente al percatarte que efectivamente, no viajará para disfrutar sus tan "merecidas vacaciones". Regresará a “casa” a reprocharte  per secula seculorum su propia decisión.

Ni modo. Te antepones a las circunstancias y te exiges un tanto de dignidad, no permitiendo que conduzca el auto él. Colocas a todo volumen el reproductor cualquier música que aparezca, así le restas importancia a lo sucedido, sin embargo, tu corazón sabe que lo acontecido tendrá sus consecuencias...no importa te repites, sécate las lágrimas y sonríe.


@yosmarherrera

jueves, 29 de agosto de 2013

¡Sueña en grande! ¡Es Gratis!

Imagina un mundo sin sueños. ¡Noooo, eso sería terrible!

Una gran cantidad de tiempo de nuestra vida se invierte en soñar.

Es esa maravillosa capacidad  que posee el hombre de experimentar cualquier cosa, a veces, sin mover un solo dedo.

Puedes hacerlo con los ojos abiertos, antes de un procedimiento quirúrgico o ante el temor de asumir una hipoteca. Cualquier momento es ideal para soñar.

No existe contraindicación alguna.
Nunca dejes de soñar. 
Y jamás abandones un sueño.

¿Tienes dudas ante el futuro? Pues, es hora de soñarlo como un eterno verano.

Los sueños no se agotan. Los hay de todos los tamaños. Y lo más curioso en tiempos monetizados, ¡son gratis!


 No los limites, sueña en grande.
@yosmarherrera

miércoles, 28 de agosto de 2013

¿Qué es estar feliz?

Se han preguntado alguna vez ¿qué es estar feliz?

No me refiero cuando te reúnes con amigos y disfrutas compartiendo el tiempo con ellos, ¿quién no estaría feliz en ese momento? Ni cuando luego de la dulce espera, llega un hermoso bebé a tu vida y te cambia hasta el brillo de la mirada por tanta felicidad desbordada...

Más bien, mi pregunta se dirige a un día cualquiera, un instante, el que sea... ¿Puedes abrir los ojos en la mañana y decir “¡Dios, qué feliz estoy!?

Sin recordar la mala noche que pasaste, ni las deudas, ni siquiera la fecha del año...

Solo abrir los ojos, y sentir el latido del corazón como una marcha que destina los pasos hacia el futuro desde tu presente: ese primer minuto despierto en una mañana cualquiera.

Sentir el vibrar de la vida misma cuando te estiras y agradeces al Universo un nuevo día.

Es hermoso sonreír sin motivo aparente.  Es bonito dar la bienvenida a tu propio espíritu y consentirte llenándote de alegría.

Luego de un largo suspiro respondo mi propia pregunta:
Sí, me he preguntado ¿qué es estar feliz? Y la respuesta me llena de regocijo.

Estar feliz es sentirse vivo, vibrar con cada minuto y sonreír con cada latido.


@yosmarherrera

lunes, 26 de agosto de 2013

¿Un día más? NOOOO, ¡El MEJOR DÍA!

La dicha de despertar en la mañana es insuperable. Y, si se ha tenido la gran suerte de descansar con un sueño reparador, ¡es la gloria!

Cuando comienza el día, no más abres los ojos, ¿cuál es tu primer pensamiento?

Ese primer pensamiento quizás sea el más importante de todo el día, porque determinará el resto de pensamientos, los guiará, por decirlo de alguna manera.

Si te despiertas y solo piensas en el montón de responsabilidades a cumplir, de seguro el estrés se hará presente desde ese momento y ¡ni siquiera te has levantado de la cama!

Si por el contrario, te esfuerzas a solo respirar y concentrarte en imágenes que incluyan sonrisas por doquier, agudizas los sentidos para aspirar el brillo del amanecer, tu cuerpo reaccionará positivamente, dando paso a un gran día.


Ni se te ocurra salir apurado de entre las sábanas, tómate un tiempo, unos pocos minutos bastan. Usa ese don humano llamado imaginación y escúchate a ti mismo diciendo, este es ¡EL MEJOR DÍA!
@yosmarherrera

domingo, 25 de agosto de 2013

El Descanso

Llega el final de la semana y tienes una sensación de estar terminando algo. Como si llegaras a una meta. Luego de una larga jornada de levantarse de madrugada, comidas atragantadas, saludos escuetos y abrazos olvidados, llega el último día de la semana con su propia sonrisa, a un ritmo tranquilo.

Los días se suceden uno tras otro. A veces en monocolor y en la vía rápida, sin la sobriedad de la observación, sin el latir del calor humano.  Nos desplazamos como máquinas en rutinarias tareas, sin detenernos en un saludo, sin reparar en dolor alguno.

Tic, tac el reloj nos marca los pasos. Tic, tac un día más en nuestra existencia.


Cuando llega el fin de semana, es un alivio para muchos y un descanso para otros.

Un descanso que no implica no tener que hacer tareas, sino tomarlas con conciencia, en la tranquilidad que da el querer hacerlas. Un descanso que te motiva a continuar, a renovarte para volver a comenzar la semana. Ese descanso que es reflexión, que tanta falta hace en nuestra agitada vida.

Un descanso que implica negociar unas horas de sueño, una lectura amena y compartir en familia. Un merecido descanso de la turbulencia del día a día.


Naturalmente, un descanso activo. Pero descanso al fin…no solo como un derecho del cuerpo sino como el deber del espíritu.
@yosmarherrera


viernes, 3 de mayo de 2013

Cada Amanecer


Es extremadamente hermoso poder despertar cada mañana. No me importa en realidad si he pasado una noche de terror por haber tenido sueños cuyas imágenes estuvieron  en 3D reflejando mis peores temores; al abrir los ojos me doy cuenta que solo era una vil pesadilla y que lo que importa es que ha comenzado un nuevo día.






Ahora bien, si despierto a carcajadas por tener sueños en otro idioma y sin embargo, ser tan ocurrente que aún durmiendo focalizo subtítulos en mi idioma materno, para poder entender lo que veo, entonces sé que tendré un día encantador… o quizás no, pero al menos lo inicié con una sonrisa.

A veces hace mucho frío y en una batalla campal con las sábanas, debo hacer concesiones; entonces  mi osito de peluche que también debe tener frío, me abraza aún más fuerte para evitar que salga de la cama. Admito que me hace gracia los mimos que se gana Núremberg (así se llama mi osito) cuando lo trato de convencer que será solo por unas horas y al anochecer  volveré a sus cálidos brazos.

Mi primer pensamiento es de agradecimiento, principalmente porque me encuentro viva. Es un ritual que desde hace mucho tiempo lo ejercito en cada amanecer. Doy gracias a Dios por innumerables cosas, desde el más mínimo detalle hasta el hecho de que tenga cita ese mismo día con el ginecólogo (es algo que detesto en verdad), entonces me enfoco en los beneficios y no en la incomodidad.


Agradezco el afinado canto de muchos pajaritos que me obsequian antes de la salida del sol; me encanta cuando suena la alarma de mi teléfon, porque tengo programado una canción muy popular llamada “Amparito” de Maracibo 15 y al levantarme comienzo a cantar y a bailar al ritmo de gaita durante todo el año; aunque a los vecinos no se han quejado hasta ahora, trato de bajar el volumen del sonido lo más pronto posible para disfrutarla yo solita.

Al ponerme en movimiento me siento agradecida de poseer un cuerpo sano con el que puedo realizar múltiples tareas, como subir al Ávila, hacer largas caminatas en el Parque del Este, subir escaleras cuando el ascensor decide no funcionar o estar parada por horas en interminables colas para hacer las compras en los supermercados.

Cuando me toca despertar a los príncipes para que asistan a su cole, me debato entre agradecer el tener hijos o el no tener el mal carácter que tenía mi madre a esa hora de la mañana…. aunque de vez en cuando “un mal genio” los despierta más rápido.

No puedo dejar de agradecer la calidad humana de mis amigos que junto a mis hermanos se toman el tiempo para enviar hermosos mensajes de “buenos días” a través del pin desde tempranas horas del día, haciéndome sentir una felicidad infinita.

Tomar un baño veloz, preparar desayuno, loncheras con el almuerzo y sacar a mi perrito hace parte de cada amanecer un momento especial en mi vida. Pero lo es más cuando,  al montar el café matutino, _ cuyo aroma es la inspiración para saludar _ invito  a mis lectores en  las redes sociales, a tomarnos ese brebaje endulzado con reflexión y agradecimiento por poder estar viva…


Yosmar Herrera

lunes, 11 de marzo de 2013

Un llamado especial


Debo confesar que siempre, desde que tengo memoria, he sido una persona emotiva y sensible....mis hermanas me consideran que simplemente soy una  “llorona”.

A medida que fui creciendo en edad y conocimiento _porque de estatura no fue mucho el cambio_  iba identificando cuáles eran esas cosas que hacía que mi corazón se sintiera chiquitito y lo manifestara con lágrimas en los ojos. En principio noté que no solo con las tristezas manifestaba tal ánimo, sino que las alegrías también eran motivo de llanto.

Cuando recién cumplí los quince años me hice el firme propósito de no llorar en público por más emoción que sintiera mi alma. “No es la mejor manera de actuar para una señorita” _decían las mamás de mis compañeras de estudio.

Pero por más “dura” que trataba de ser, había algo que hacía recorrer las lágrimas a través de todo mi rostro, las canciones que interpretábamos el grupo de catequistas que formábamos parte del elenco de Godspell, en el viejo teatro de la Iglesia de Las Mercedes, El Teatro “Cantares”.

Si, fue mi etapa de “artista”, ¡no se rían!, aunque yo no puedo contener la risa al recordar lo “especial” que era, tanto que lo había olvidado; hasta el día que recibí la invitación para ir a ver este maravilloso musical en el Centro Cultural Chacao hace unas semanas.

Se aglomeraron todas esas imágenes en mi cabeza y mi corazón comenzó a latir muy fuerte; hasta el olor del viejo teatro llenó mi memoria. Emocionada busqué los links de los videos subidos a youtube por el nuevo elenco _ muy bueno, por cierto_ de los que la Nota de Prensa hacía referencia  para promocionar tal evento. Al colocar el primero “Junto a ti” http://www.youtube.com/watch?v=DzW4voAhvKs regresaron las lágrimas...

Esta vez no cuento con quince años ni seré yo quien las interprete (¡Gracias a Dios!), pero lo que me  hacía enternecer  como dos décadas atrás aún hoy logra el mismo efecto, al escuchar las letras que habla de amor a Dios y a nuestro prójimo de mil maneras diferentes.

Publiqué la nota de prensa en la revista ( http://seryhumano.com/web/?p=2644 ) al tiempo que les contaba a mis príncipes mi breve experiencia en el teatro cuando tenía la edad que tienen ellos ahora, para lo cual luego de mirarse uno al otro con cara de asombro, y morirse ambos de la risa, me dicen “¡pero mami, si eres fatal cantando!” a lo que contesté, “pero conté con un público que me amaba” y terminamos riéndonos  los tres.

En efecto, Godspell que significa “La llamada de Dios”, fue para aquel entonces un verdadero llamado a mi espíritu. Recuerdo que sentía la necesidad de convertirme en monja porque quería “casarme con Dios” y las letras de las canciones  que no se trata más que de las  parábolas, extraídas principalmente del Evangelio de San Mateo, surtía en mi mente como si el verdadero Cristo representado por mi compañero de tablas, me estaba hablando  personalmente.

Después de tantos años, tener la oportunidad  de llevar a uno de mis príncipes a ver este musical, (gracias a que no me hice monja), fue como hacer un recorrido en la máquina del tiempo, en donde ambos  _mi hijo y yo_  pudimos atender a ese llamado especial, la palabra de Dios hecho música, baile y humor.

De este modo, al asistir a Godspell El Musical, gracias a la invitación que muy gentilmente me hiciere Evelyn Navas, recodé dos cosas que quizás había olvidado: la primera la emoción de estar sobre las tablas, cantando esas mismas canciones que escuchaba en el maravilloso elenco,  compuesto hoy por jóvenes talentosísimos, y la segunda que el ser “llorón” simplemente es experimentar  mi propia humanidad al sintonizar un llamado especial.

Yosmar Herrera /  @yosmarherrera
Fotos: Yosmar Herrera

viernes, 8 de marzo de 2013

Ceguera del Ser


En muchas ocasiones nos quedamos ciegos sin estarlo realmente. Y es que el estar ciegos no implica pérdida de la visión, sino de todos los sentidos; a veces socavamos el más importante: el sentido de la realidad.

La historia universal nos cuenta que Demócrito de Abdera (Tracia 460 aC-370)  cuyo nombre significa "escogido del pueblo", un filósofo que nos heredó obras de ética, se arrancó los ojos para que el espectáculo de la realidad exterior no lo distrajera
En la actualidad no es necesario hacer tal cosa, después de todo, la realidad en ocasiones nos arropa y aún con los cinco sentidos en buenas condiciones vamos por la vida distraídos... o ciegos.

Estoy de acuerdo con lo que opina Mirna Castillo cuando en http://aceptandoretos.bligoo.com.ve/estar-ciegos publica que “cada día aumenta el número de seres ciegos, gracias al tipo de educación y cultura cubiertos de paradigmas condicionantes y limitantes que como seres humanos recibimos de nuestro entorno, sin tomar en cuenta nuestra propia interioridad”.

También en forma de poesía como el verso de Toni García Arias:

Nos volvemos ciegos
el día que no nace para nosotros
y en la oscuridad de ese incierto amanecer
la sed y el agua serán
la misma cosa.

No saber distinguir los sentimientos, como el confundir la admiración con el fanatismo, es una de las cegueras más espeluznantes para la humanidad.

En 1926 el escritor Henry Green publica su primera novela titulada Blindness, en la que muestra que los fenómenos observados desde afuera y aceptados como <<realidad>> son, de hecho,  producto de la ceguera más profunda que la que sufre el protagonista.

Por otro lado el séptimo arte llevó a la gran pantalla otra Blindness, conocida en español como Ceguera o A ciegas, una película de género dramático y suspenso con connotaciones alegóricas de ciencia ficción. Esta fue una adaptación de la novela de 1995 cuyo título fue  Ensayo sobre la ceguera, del Premio Nobel el portugués José Saramago.

Se trata sobre una misteriosa epidemia de ceguera súbita que se desencadena en el mundo y que provoca el total colapso de la sociedad. La película es una metáfora sobre la dependencia a las estructuras sociales y la puesta en marcha de mecanismos desconocidos para sobrevivir. Solo un personaje —la mujer del médico— no pierde la visión y será la encargada de liderar a buen puerto a los ciegos.

Esa es la ficción, pero en la vida real no tenemos por qué esperar por un “héroe” que nos guíe y nos indique cual es una determinada realidad.  Más bien deberíamos agraciarnos en las palabras de Demócrito cuando dice: “nuestra mayor virtud consiste en el equilibrio de las pasiones, logrado a través del saber y la prudencia” y así _ digo yo_ visualizar con verdadero sentido la realidad.

Yosmar Herrera / @yosmarherrera